Desde hace ya un par de semanas he configurado Chrome como mi navegador web por defecto. Llevo un tiempo usándolo prácticamente a diario y la verdad es que no hecho en falta a Firefox, así que un buen día de hace dos semanas decidí darle al botón de Establecer como navegador predeterminado. Estoy contento con el cambio. Me encanta la sencillez de la interfaz y las páginas cargan muy muy rápido y son contadas las que me he encontrado que no se muestran de forma correcta. El número de extensiones ha crecido de tal modo que prácticamente podemos encontrar todas las que usamos en Firefox.

Sólo hay dos casos en los que sigo abriendo Firefox. Uno cuando necesito testar un diseño web, único caso que me obliga también a abrir también Internet Explorer. El otro es cuando necesito guardarme una página web, lo cual suelo hacer en formato mht mediante el complemento Mozilla Archive Format y que a día de hoy no existe en el archivo de extensiones de Firefox.

Una vez dicho esto también es cierto que no todo me termina de convencer del navegador de Google. Una de las cosas que menos me gustan es que las extensiones, una vez instaladas, tan sólo pueden situarse en un sitio, la pare superior derecha tras la barra direcciones. Esto hace que a pocas extensiones que tengamos instaladas dicha barra se acorte considerablemente. En mi caso no es que sea un problema muy grave ya que tengo una pantalla panorámica de gran tamaño, pero si puede serlo con monitores más pequeños. La situación la carpeta Otros marcadores tampoco me parece que esté definitivamente resuelta.

Esta semana pasada Google ha liberado la versión 4.1 del navegador cuya principal novedad es la detección de idioma en el que está escrita la página que estamos viendo y mostrando una barra que nos permite su traducción.

Siendo una buena idea, la verdad es que no me ha gustado nada la forma en que la han ejecutado y si visitas muchas páginas en otros idiomas termina resultando más una molestia que una ayuda, obligándote a estar cerrándola continuamente. Para colmo, esta no puede ser desactivada y sólo podemos evitar su aparición mediante un truco (el cual a mi no me termina de funcionar) que he visto en el blog Google Operating System que consiste en añadir idiomas preferidos en el menú de idiomas de las opciones del navegador.

Sinceramente, no me parece una solución. Debería haber una casilla que permitiese la desactivación total y que la utilidad de traducción fuese opcional mediante un icono, tal y como hace la extensión que ya existía y que funciona perfectamente, sin interferir en la navegación. Google hace muy buenos productos, pero a veces se empeña en querer pensar por nosotros más de la cuenta.

Espero que en futuras versiones arreglen estas y otras cuestiones ya que en general, mi experiencia está siendo muy positiva con este navegador. Y vosotros, ¿ Usáis Chrome regularmente?. ¿Qué opináis?.

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